Nuestro primer encuentro fue muy peculiar, hace ya 5 años. Trabajábamos juntos en la recepción de un hotel – sin conocernos – y el primer día que lo vi lo confundí con un cliente, dándole la llave de su supuesta habitación. Casi muero de la vergüenza. Admiro mucho su paciencia, nobleza y ecuanimidad. Es un hombre muy bueno, tranquilo, un gran hijo y doy gracias a Dios por haberlo conocido. Es la luz de mi vida y el timón que me guía. Para ambos, el matrimonio no es más que el comienzo de un largo camino que, con la ayuda de Dios y nuestro esfuerzo constante, sabremos llevar con respeto, confianza, responsabilidad y comunicación. Gladys
Desde que la conocí, su forma de caminar me dejó impactado, pues derrocha mucha sensualidad. Me encanta su ternura, alegría y sus locuras. Es muy dadivosa y siempre esta dispuesta a ayudar a todos, aún a su peor enemigo. Admiro el empuje que tiene para lograr que las cosas se hagan realidad. Como ya habíamos pasado las etapas de enamoramiento y noviazgo, decidimos que ya era el momento de formar un nuevo hogar y que Dios bendiga nuestra unión. Así, contrajimos nupcias el 22 de Septiembre en la parroquia “Señor de la Divina Misericordia” y hoy puedo decir que ella es lo mejor que me pudo haber pasado. Bendigo el momento que nos conocimos. Héctor